En silencio, para Néstor
Querido Néstor:
Comienzo por el principio, y el principio es que te quiero.
Te quiero como me quisiste, de regreso y más, pero me quedo sin palabras al tratar de hablar de ti; no lo consigo. No puedo hablar de la pérdida que significa en mi vida tu ausencia, de esta ausencia que me invade cada noche que te pienso y cada día que sumo al anterior sabiendo que no responderás más.
Me enoja no habernos encontrado este año como habíamos platicado; te fuiste antes siquiera de fijar los planes. Me enoja que no puedas presenciar mi vida como es ahora, como tanto me dijiste que merecía; quería que lo vieras con tus ojos: la felicidad que hoy me acompaña y de la que tanto te hablé. No pudo ser.
Me enoja que el destino, Dios, la vida o el azar —si acaso son la misma cosa— no prolongaran tu felicidad como lo merecías, como tanto creí que debía ser; que de alguna manera la dicha infinita se volviera efímera, una luz brillante que apenas parpadea y se vuelve a apagar. No es justo, merecías todo.
Me quedo con el abrazo largo, guardado, pospuesto indefinidamente. Sin poder llorar del todo, sin poder despedirme, sin entender tu paso tan rápido e inesperado, tan lejos de todos los que te amamos, de tu hermosa familia que recuerdo con el alma y hoy te extraña.
No puedo más que agradecer tu presencia en mi vida: ayer, hoy y siempre. Conociste lo mejor y también lo peor de mí, y me quisiste sin juzgar, sin mentir y sin expectativas. Has sido y serás entrañable en mi vida. Irremplazable.
Y sí, quisiera que estuvieras aquí, pero no estás; no de la forma en que todos quisiéramos. Sin embargo, no dejo de pensar que me ves desde alguna parte y que, como siempre, confías en que seguiré, en que todos seguiremos y seremos lo que estamos destinados a ser: cada día la mejor versión de nosotros mismos.
Han pasado cinco meses y te he guardado en silencio. Pocos lo entenderán. Pero te quiero.
Así que hoy escribo sobre ti solo por eso: porque te quiero; no por tu ausencia, sino por tu lugar en mi vida, en honor a la tuya. No espero ser importante, ni medir mi dolor frente a otros, solo intento honrar lo que has sido y serás siempre para mí.
Hoy escribo para agradecerte que sigas conmigo aun ahora que no rondas por aquí.
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